domingo, 6 de mayo de 2012

Caracas, otra despedida más...

No pensaba comentar nada al respecto pero dadas las reacciones de personas a las cuales quiero mucho, no me quedaría la conciencia tranquila si no digo lo que pienso.

En mi opinión los creadores de Caracas Ciudad de Despedidas  hicieron un buen trabajo. Y he sentido una profunda tristeza al leer comentarios sobre el video cargados de odio e intolerancia, y que al mismo tiempo reflejan un importante grado de ignorancia y/o superficialidad por parte del que comenta.

Por favor, antes de continuar juzgándolos los invito a leer el comunicado sobre CCDD que emitieron los muchachos del día de ayer. Y por favor, reflexionen.

Yo me fui del país y créanlo o no, no quería irme. Quiero a mi país y si bien irme no es la mejor forma de demostrarlo, durante mis profundas reflexiones sobre el tema pensé que morir a manos del hampa, ser víctima de la impunidad reinante en Venezuela, trabajar con la sensación de que voy echando para atrás porque la inflación avanza mucho más rápido que mi salario, no poder independizarme porque no hay sueldo que alcance para pagar un alquiler, no poder comprar un apartamento en planos porque viene Hugo y los expropia, pasar más de 4 horas diarias en cola, vivir con miedo día tras día y no hacer nada para cambiar la situación, tampoco sería un comportamiento ejemplar.

Si me quedaba tenía que meterme en la política (área para la cual no estoy formado, pues soy Ingeniero y en la cual tampoco tengo experiencia), para estar en paz conmigo mismo tenía que sentir que estaba trabajando y contribuyendo significativamente para cambiar la situación. Si me quedaba pondría en riesgo no sólo mi vida que ya para ese entonces era la que menos me importaba, sino que ponía en el punto de mira del odio, del resentimiento y del poder absoluto, a mi familia y a todos mis seres queridos.

Entonces, en lugar de meterme en la política, tomé el camino menos difícil (entiéndase bien, un camino que ni remotamente puede considerarse un camino fácil), creo que el camino egoísta al menos desde un punto de vista patriótico, el camino anti-heróico. Así que yo soy parte de lo que representa ese video, de esa realidad, no me importa su forma de hablar, me importa lo que sienten y eso, lo que sienten, los hace tan venezolanos como yo, cómo el que vive en el 23 de enero, un maracucho o un gocho, en fin soy una despedida más, una intensamente dolorosa despedida más, en nuestro Aeropuerto Internacional de Maiquetía, una más para engrosar las estadísticas de Caracas, la ciudad de las despedidas.

No puedo creer todo el odio que han lanzado contra esos muchachos, que han sido más valientes que yo. Así que no puedo ni imaginar lo que pensaran de mí. Amigos no todo es lo que parece, hay problemas, situaciones que no son fáciles y que al menos en mi caso me superan, por ahora. Irse o quedarse, Balzac dice que "La resignación es el suicidio cotidiano", en este sentido, ¿Cuántos caraqueños se suicidan a diario?

¿Dónde está la valentía de todos los que cargaron contra estos muchachos cómo si se tratara de la causa de todos nuestros males? ¿Dónde están sus nombres? ¿Cuántos videos han hecho? ¿Han alzado su voz?... O es que se están suicidando cada día y quieren llevarse a todo el mundo con ellos.

Y sí, uno de mis sueños es poder regresar... y trabajar en PDVSA. Deseo poder contribuir tanto cómo me sea posible para hacer de Venezuela un país ejemplar, que no sólo sea el país en donde nací y luego viví hasta la edad de 26 años. Quiero que Venezuela sea el lugar en donde todos los venezolanos podamos y deseemos vivir.

Ahora mismo yo no sé cómo arreglar nuestro país, pero si se me ocurre algo, a mi o por ejemplo a Henrique Capriles, espero que podamos contar con todos los venezolanos, los pobres, la clase media y con los ricos, los hombres y las mujeres, los de todas las religiones, los que se quedaron y los que se fueron, con todos, porque estoy convencido de que todas esas diferencias que nos separan nos hacen débiles y de que en la unión está la fuerza.

Mis últimas palabras para esos muchachos a los que parece importarles más el país que a los muchos que han cargado contra ellos. Gracias por la valentía que han demostrado, gracias por hacerme sentir orgulloso y por renovarme las esperanzas, que bueno que exista gente como ustedes que sienten el país, a su manera, con su forma de hablar… me da igual como hablen pero creo que sienten como venezolanos. Un abrazo.

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